Nosotros

A los distinguidos comensales y huéspedes que nos pudieren honrar con su presencia, queremos hacerles saber:

Que a escasos once kilómetros de la villa de Cabeza del Buey se halla un excepcional recinto de naturaleza y espiritualidad. En las parameras tierras de la extensa Serena los templarios erigieron un enclave religioso y militar convertido hoy en un privilegiado remanso para los sentidos y para el ánimo.

El visitante podrá imbuirse de historia con la contemplación de un edificio cuyos orígenes datan del siglo XIII. Está acreditado documentalmente que Fernando III el Santo, rey de Castilla y León, concedió estas tierras a la Orden de Alcántara, pero que, poco tiempo después, esta Orden militar permutó las tierras con la Orden del Temple. Este es el origen de la presencia de la Orden del Temple en Belén. Aquí construirán un cuartel y una ermita bajo la advocación de la Virgen de Belén. La fascinante historia de la Orden del Temple, encargada de custodiar los Santos lugares de Jerusalén en el contexto histórico de las Cruzadas, y de ofrecer protección a los peregrinos, concluye brusca e inopinadamente por orden del Papa Clemente V en el año 1312, quien, a su vez, decretó esta medida impelido por el rey Felipe IV de Francia. Esta decisión ha envuelto a la Orden templaria en la nebulosa de lo legendario, convirtiéndose en un excitante tema de investigación histórica. La evidencia histórica apunta como explicación para la desaparición del Temple una colisión de intereses económicos entre la monarquía francesa y la Orden del Temple, motivada por el fuerte endeudamiento de la primera con los templarios. Extinguida la Orden templaria, sus propiedades y riquezas son confiscadas. Concretamente, las tierras de la Serena donde se sitúa el Santuario de Belén fueron entregadas nuevamente a la Orden de Alcántara.

En el interior maravillan las sublimes pinturas murales que cubren, a modo de horror vacui, las paredes del testero, la cúpula y los brazos del transepto de la ermita. Recientemente restauradas, lucen en todo su esplendor desplegando un inmenso programa iconográfico ejecutado bajo la estética de un lenguaje pictórico netamente barroco. Estas pinturas invitan a una mirada detallada, minuciosa y reflexiva. En el extremo de cada uno de los brazos del crucero se emplazan sendos lienzos de gran tamaño que ejecutó con notable maestría el artista local don Vicente Serrano Naharro. En el año 1990 el Santuario de Nuestra Señora de Belén fue distinguido, por la Junta de Extremadura, con la consideración de Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento.

El antiguo cuartel templario se ha transformado en un coqueto hotel rural capaz de aminorar el tiempo para acercarnos a la lejana época del medievo, cuando los monjes -guerreros de la Orden del Temple se instalaron en nuestras tierras. Ello sin menoscabar ni un ápice las comodidades que definen a un hotel confortable. Alrededor del claustro que organiza la primigenia construcción templaria se abren perimetralmente las habitaciones del actual hotel Gran Maestre. En los aledaños del edificio principal se sitúa el restaurante. El hotel toma el nombre de la figura del gran Maestre o cargo que regía la orden investido de un poder casi omnímodo. Se trataba de un puesto electivo, recayendo la responsabilidad electiva sobre una parte de los miembros de la orden militar.

Olmos centenarios, evocadores de imágenes machadianas, orlan el recinto para que, bajo su sombra, el visitante pueda deleitarse con la quietud que procuran la leve brisa que sosiega el espíritu y con los sonidos siempre azarosos de la naturaleza que, a modo de banda sonora inédita, alivian las tribulaciones de la agitada vida cotidiana. A ello contribuye, en gran medida, la extraordinaria riqueza ornitológica que posee La Serena. En este ámbito, La Serena ha adquirido una fama que trasciende las fronteras nacionales, convirtiéndola en destino de ornitólogos y aficionados de países europeos atraídos y cautivados por el singular espectáculo que representa la observación de aves en el espacio natural serenense. En el recinto de Belén el topónimo que da nombre a nuestra comarca parece cobrar pleno sentido. Es como si la semántica del término determinara las características del espacio.

El Santuario de Belén es, en definitiva, uno de los lugares más emblemáticos y afamados de Cabeza del Buey, en el que anida la esencia más íntima del espíritu caputbovense y, quizás, por extensión, de toda la Serena, la fe en Nuestra Señora de Belén. Una devoción que nos convoca a todos en apretada unidad cada veintisiete de septiembre, concitando con fervor no sólo a los devotos locales sino a fieles venidos de los distintos pueblos de la Serena y a otros llegados de ámbitos más lejanos.

Y ahora, para complementar los prodigios de la naturaleza, la historia, el arte y la fe, ponemos a su disposición nuestro esmerado servicio, diligente atención y una agradable hospitalidad en el restaurante y hotel rural Gran Maestre. En nuestras instalaciones encontrará la serenidad ideal para atenuar los ajetreos que impone el modo de vida contemporáneo, tan lesivos para el bienestar. Con armónica hermosura se nos revelan aunados atractivos como naturaleza, fe, cultura y, desde este momento, gastronomía y hospedaje.